En el día a día, las tareas se solapan y se amontonan. Y si no hay un criterio claro sobre el valor de cada una, el resultado es predecible: gana la urgencia.
Matriz de Eisenhower: diferenciar lo urgente de lo importante
Ya nos sabemos la teoría de la matriz de Eisenhower: diferenciar lo urgente de lo importante y actuar en consecuencia. Pero, en la práctica, falla.
Porque el Cuadrante I (urgente e importante) puede volverse infinito.
Y si no tienes el equipo adecuado, se le suma el III (urgente y no importante).
¿Y entonces qué pasa?
Que lo importante pero no urgente (estrategia, mejora, prevención) se queda en la agenda… pero nunca se ejecuta.
Se pospone una y otra vez, hasta que deja de ser opcional y se convierte en urgente, y volvemos al CI.
Esto no es teoría. Pasa en todos los ámbitos. También en ingeniería.
Muchas organizaciones intentan “sacar tiempo” para lo importante sin tocar lo urgente. No funciona.
Matriz de Eisenhower: de la teoría a la práctica
Pero solo hay una forma de poder ponerlo en práctica, de dedicar tiempo a lo importante, y es liberar tu agenda. Y eso implica decidir qué vas a dejar de hacer tú.
Primero, lo evidente: delegar lo urgente y no importante
Pero hay una idea de mayor impacto: ¿Tienes en tu equipo personas realmente solventes? Si la respuesta es sí, también puedes delegar parte de lo urgente e importante. Puedes liberar tareas urgentes e importantes que, siempre puedes revisar y validar, pero que delegarlas te permitirá mayor atención a lo importante y, además, dará oportunidades de crecimiento a tu equipo.
Y esa es la clave. Para dedicar tiempo a lo importante, para estar en la estrategia, en la planificación, en las decisiones importantes… lo más crítico es el equipo.
Esto pasa también en ingeniería. Y aquí entra una decisión estratégica:
Subcontratar ingeniería no es solo cubrir picos.
Es una forma de proteger el tiempo de tu equipo clave y asegurar ejecución en momentos críticos. Es la herramienta que utilizan muchas empresas para dedicarse a lo que realmente necesita su negocio.
La pregunta no es si tienes mucho trabajo operativo.
La pregunta es: ¿Quién puede hacerlo por ti?


